MAGIA RITUALES
Baño Protector con Clavo Molido

 

Este tipo de ritual es muy sencillo y económico y permite crear una barrera de energía positiva que impide la entrada de la energía negativa que nos rodea. La duración es de 24 horas, así que generalmente se usa cuando sabemos que vamos a entrar en contacto con la negatividad de algún modo.
Se necesita:
  • una jarra de agua hirviendo
  • un pellizco de sal
  • la especia clavo molido
Preparación:
A ser posible realizarlo en la hora mágica que nos corresponda sgún el signo astrológico, pero no es imprescindible.
Horas antes de entrar en contacto con las energía negativas (ya sea una conferencia, un familiar muy negativo, un entierro, etc.) bañarse en clavo de la siguiente manera:
El día anterior habremos realizado la mezcla como se indica.
Verter en un recipiente el agua hirviendo de la jarra y el clavo molido.
Revolver durante un rato hasta que la mezcla parezca uniforme.
Al día siguiente verter en la mezcla la sal y revolver hasta que se disuelva.
Después llenar la bañera de agua y verter la mezcla.
Mantener el baño durante siete minutos y después secarse al aire para no retirar la capa protectora.
Si lo deseas puedes realizar una oración de protección para reforzar la barrera.

No realizarlo las personas con problemas de piel.

BOTICA DE LA BRUJA
Del Paganismo y la Espiritualidad de la Diosa
“Espero que las próximas dos décadas nuestras tradiciones desarrollen más recursos para los niños y los jóvenes. Todavía no hemos sido capaces de amar a todos los niños porque no hemos  tenido la libertad para educar abiertamente a los nuestros.
Hasta ahora, el virulento prejuicio contra los Paganos en la cultura en general ha hecho que cualquier tipo de trabajo con los niños o con los jóvenes fuera problemático e incluso peligroso.
Cada vez más, los Paganos están exigiendo ser vistos como una tradición religiosa tan válida como cualquier otra. La capacidad de practicar abiertamente, sin miedo, la propia fe es la libertad religiosa básica. A los veintiocho años no me importaba ser una rebelde. La necesidad de practicar la brujería en secreto, simplemente, le añadía encanto. Pero a los cuarenta y ocho años, cuando veo a los niños  que crecen a nuestro alrededor encuentro intolerable la necesidad de temor y secreto en torno a nuestra tradición. No podemos transmitir a la próxima generación una tradición a menos que podamos ser abiertos, honestos y estar libres de temor. No podemos continuar viéndonos obligados a decirles a nuestros hijos: “Esto es hermoso, sagrado y significativo, ¡pero no le hables a nadie esto!” La libertad religiosa es un tema tan político como cualquier otro.
Se decía de la Diosa Isis: “Su servicio es la libertadperfecta”. La libertas en una de las recompensas que he recibido en esta vida, junto con el amor, la amistad, el buen trabajo con buenos compañeros y la satisfacción de sentir que mis dones han sido bien utilizados. Siempre he tenido lo que necesitaba. No soy rica, pero tampoco pobre. Me considero uno de los seres humanos más afortunados de este planeta, y si trabajo duro es por el deseo de devolver una pequeña porción de lo que tengo”.

LA DANZA EN ESPIRAL.
STARHAWK. (Miriam Simos)

LEYENDAS ARTÚRICAS
Guerrera…

“En mi vida me han llamado de muchas maneras: hermana, amante, sacerdotisa, hechicera, reina. Ahora, ciertamente, soy hechicera y, acaso, haya llegado el momento de que estas cosas se conozcan…

“Porque todos los dioses son un solo Dios y todas las diosas una sola Diosa. Y sólo hay un Iniciador. A cada hombre su verdad y el Dios que hay en su interior.”

Esto se me dijo una vez y, aunque parezca mentira, fue lo que me hizo comprender que también soy una guerrera. Y que no sólo había amado a Arturo, sinó que libré batallas a su lado, como su segundo.

Así, tal vez, la verdad flote entre el camino de Glastonbury, isla de los Sacerdotes, y el camino de Ávalon, para siempre perdido entre las brumas del Mar del Estío.

Pero esta es mi verdad; yo, Morgana de Kernow, os la cuento. Morgana, la que en épocas más actuales es llamada Hada Morgana. Y que en épocas pretéritas fue una guerrera al servicio del Rey Arturo. “

MORGANNA Ⓒ

BOTICA DE LA BRUJA
Las Druidesas Celtas
En el mundo celta las mujeres podían ser jueces, sacerdotisas e incluso druidesas. Los druidas eran la clase intelectual y espiritual, y en ocasiones ejercían sobre la tribu una influencia mucho mayor que la de los propios reyes a quienes servían. Eran poetas y profetas, astrólogos, astrónomos, videntes, magos y adivinos. Memorizaban las leyes y guardaban registro en su cabeza de las historias y genealogía de la tribu. Representaban funciones de embajadores, abogados, jueces y médicos. Arbitraban las alianzas políticas, hacían sacrificios; entonaban los cantos sagrados, contaban historias, enseñaban a los niños, practicaban rituales y eran filósofos. Se especializaban en una o varias de estas disciplinas y pasaban 20 años o más dedicados a su aprendizaje.
Aunque a veces se debate acerca de si las mujeres celtas podían realmente ser druidas, lo cierto es que existen numerosos testimonios que nos confirman su existencia. Las mujeres parecen haber representado una variedad de papeles en la vida religiosa celta. Puesto que las tribus veneraban a muchas diosas, ellas les servían de representantes en la tierra y representaban funciones rituales en los cultos.
Los testimonios aluden a dos clases diferentes: Ban-druaid, druidesas que eran las guardianas del fuego sagrado, de modo similar a las vestales de Roma, y Ban-fhilid o poetisas. A veces se trataba de las esposas de los propios druidas, que gozaban de una gran influencia, pero no necesariamente era así.
En la Galia podemos establecer otra clasificación: un primer grupo, el de rango más elevado, estaba formado por aquellas que mantenían su voto de castidad perpetuo. Las integrantes del segundo grupo, aunque casadas, permanecían en los templos, donde recogían las mesas, y solo veían a sus esposos un día al año. Había aún una tercera clase de mujeres que no abandonaba a sus esposos y se ocupaba de los asuntos domésticos del templo al tiempo que de la educación de sus hijos.
En la Galia había templos en los que eran las druidesas las que ordenaban y regulaban cuantas cuestiones concernían a la religión, lugares cuya entrada estaba prohibida a los hombres. 
Un grupo de nueve vírgenes tenía su oráculo en la isla de Sein, en Bretaña, un misterioso lugar a tan solo metro y medio sobre el nivel del mar. Los lugareños la llaman “la Isla de los Siete Sueños”, o “la Isla de los Druidas”. Dadas sus características, se inunda fácilmente con las mareas, y se desencadenan con frecuencia violentas tempestades. Una leyenda afirma que si un marino se acerca demasiado, su barco será irremisiblemente arrastrado hacia la tempestad y horrendas apariciones le perseguirán por siempre.
Pomponio Mela dice que “la isla de Sein, en el mar Británico,… es famosa por su oráculo, cuyas sacerdotisas, con voto de castidad perpetua, son nueve. Sus poderes singulares pueden levantar los vientos, sus canciones pueden elevar los mares; pueden convertirse en animales, especialmente en el cisne… Pueden curar las enfermedades más terminales y predecir el futuro solo a aquellos que se atrevan a acudir en busca de su sabiduría.” El mismo autor menciona que su instrucción era secreta y se llevaba a cabo en bosques y cuevas.
Las nueve vírgenes rechazaban el dinero, pero mucha gente acudía con regalos en busca del oráculo para ponerse en contacto con los difuntos o para obtener alguna curación milagrosa. Las druidesas de Sein eran muy respetadas, pero también temidas.
Estrabón relata que las nueve sacerdotisas llevaban largos vestidos blancos con cinturón de bronce y se cubrían con capas de lino. Pero a continuación describe un sacrificio de dudosa credibilidad: “Estas mujeres entraban en los campamentos blandiendo espadas, y hacían prisioneros a los que coronaban y luego mataban sobre un enorme caldero dispuesto sobre un receptáculo, y procedían a la lectura del oráculo en sus vísceras.” 
Otro autor nos cuenta que “eligen a una virgen entre ellas… Entonces la envían desnuda al bosque sagrado para recoger, utilizando solo el dedo meñique de la mano izquierda, Hyosciamus niger (beleño), la flor del dios Beli. Luego tiene que sumergirlo en la corriente del río y caminar hacia atrás como imitando un movimiento retrógrado del sol.” Este ritual se suponía que traía la lluvia y preparaba la tierra para una buena cosecha al año siguiente.
Se cree que también en Bretaña siete hechiceras, a la muerte de alguien de su clan, llevaba su cuerpo momificado en un convoy nocturno y cruzaban el mar hacia un lugar llamado la Roca del Cuervo.
Los emperadores Diocleciano, Aureliano y Alejandro Severo consultaban con druidesas. En el año 235 Alejandro Severo emprendía una expedición para liberar a la Galia de las tribus germánicas, y entonces una druidesa gala exclamó en su lengua nativa:
—Adelante, pero no esperes la victoria ni confíes en tus soldados.
Una de estas mujeres predijo el ascenso del emperador Diocleciano. Al parecer el joven, mientras no era más que un simple soldado, fue bastante rudo con ella, negándose a pagarle el alojamiento y la comida. Cuando la druidesa le recriminó su actitud, él bromeó diciendo que se mostraría más generoso cuando fuera emperador. La mujer le advirtió:
—No te rías, Diocleciano, pues cuando hayas matado al jabalí te convertirás realmente en el emperador.
Diocleciano ascendió en el ejército y mató muchos jabalíes en el transcurso de sus cacerías, pero la predicción no se cumplió hasta que dio muerte al prefecto Arrio. Curiosamente el apellido del prefecto era Aper, palabra que significaba jabalí.
En Irlanda, en Tara, había una especie de Comunidad de Vírgenes Sagradas en el que las druidesas adivinaban el porvenir. Vivían en un lugar llamado “El Retiro Hasta la Muerte”. En una ocasión fue atacado por el rey de Leinster y todas las residentes fueron masacradas, lo que se consideró un brutal sacrilegio. 
Tácito habla de mujeres que asisten a reuniones en el santuario de la isla de Mona, desde donde alentaban a los britones a rebelarse contra Roma. “Los celtas no hacen distinción entre gobernantes masculinos y femeninos”. También nos habla de Veleda, una profetisa de la tribu germánica de los brúcteos que gobernaba sobre un extenso territorio y tenía una consideración semidivina. De ella se sabe que arbitró con éxito varios conflictos entre tribus, hasta que fue capturada por los romanos en torno al año 77, por su implicación en la rebelión contra el Imperio. “Estaba prohibido dirigirse directamente a Veleda. Permanecía encerrada en una alta torre, donde un miembro de su familia debía transmitir la pregunta y la respuesta.” 
El mismo autor recuerda a otras druidesas, como es el caso de Aurinia, y dice que antes de Veleda “Aurinia y otras fueron tenidas en igual veneración”. 
Plutarco dice que las mujeres celtas participaban en asambleas, mediaban en las disputas y negociaban tratados, labor propia de un druida. Él y Tácito mencionan a Eponina, una sacerdotisa esposa de Julio Sabino, un galo romanizado, jefe de los lingones. Eponina se hizo célebre por la abnegación conyugal que demostró. Julio Sabino combatió contra Roma, pero, vencido, hubo de refugiarse en una cueva, donde permaneció oculto con sus servidores. Eponina trató de conseguir el perdón para su esposo y el fin de la persecución. Al no lograrlo, se encerró con él, y cuando Vespasiano dio muerte a Julio Sabino ella no quiso sobrevivirle. Insultó al emperador y de ese modo fue ejecutada junto a su esposo. 
Plutarco menciona también a una mujer celta entre los gálatas, llamada Camma, sacerdotisa de la diosa Brigit. Aunque no era lo habitual entre los celtas, pues normalmente la mujer podía elegir esposo, Camma fue obligada a casarse con el asesino de su esposo, pero durante la ceremonia vertió un veneno en la copa de su nuevo marido y en la suya propia.
Boudica, la reina celta que dirigió el levantamiento contra los romanos en el año 60, según Dion Casio era sacerdotisa de Andraste, diosa de la victoria. Y a veces se ha afirmado que Santa Brígida de Kildare fue una druidesa antes de convertirse al cristianismo.
Entre las numerosas pruebas con las que contamos acerca de la existencia de estas mujeres, se encuentra una inscripción hallada en Metz, realizada por una sacerdotisa druida en honor al dios Silvano y a las ninfas locales.
Hay también tumbas femeninas que inducen a pensar que aquellas mujeres eran druidesas, debido a los rituales y el trato especial que recibían. En Irlanda, en el condado de Meath, está enterrada Tlachtga, hija de un druida del Munster, considerada ella misma como druidesa e incluso como una de las divinidades menores.
Bibliografía:

Irish Druids and Old Irish Religions – James Bonwick
The History of Ireland, Volumen 1 – Thomas Moore
A Catechism of Mythology: Containing a Compendious History of the Heathen Gods and Heroes – William Darlington
The Magic Arts in Celtic Britain – Lewis Spence
History and Origins of Druidism – Lewis Spence
elmundodelamitologiacelta.blogspot.com.es

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