LUGH – LUGNASSAD
Lugh representa en la mitología Celta al dios de la luz. Es Samildanach el «politécnico» en el sentido que domina todas las artes, todas las ciencias.Es un Dios pan pancéltico: es una de esas raras divinidades que, por lo que sabemos de los pueblos celtas, podemos encontrar en todos los panteones.
Su arco era el arco iris y la vía Láctea se llamaba, en Irlanda, “La cadena de Lug ”, por lo que algunos estudiosos lo relacionan con el camino de Santiago. Corresponde al dios Galés Lleu Llawgyffes («el de la mano diestra»), aparece en la literatura en los relatos de los «Mabinogion».y al gálico Lugos. Su presencia en la Galia , Irlanda y País de Gales es muy distinta .
Está unido la diosa de la naturaleza Tailltu, Machta o Rosmerta en galo.Sus tótem animal son el cuervo y el lince, y se correponde con el dios romano Mercurio. Hijo de Cian de los Tuatha de Danann y de Ethlinn de los Fomorianos..
Lug o Lugh no es el dios supremo, sino un dios «sin función» porque tiene todas las funciones. En efecto, es: Samildanach o el múltiple artesano de la mitología celta, no solamente porque está en la cima de la jerarquía, sino también porque es pancéltico: es una de esas raras divinidades que, por lo que sabemos de los pueblos celtas, podemos encontrar en todos los panteones. También algunos estudiosos postula que es homologo al dios nordico Loki, por el parecido entre los nombres y hechos como la muerte de Balder equivalente al abuelo Balar de Lug, entre otras cosas.
La importancia de Lugus en galo es especialmente atestiguada por cantidad de topónimos, del cual el más conocido es Lugdunum (fortaleza de Lugus), la ciudad de Lyon.
Su equivalente en el país de Gales se denomina Llew Llawgyffes («el de la mano diestra»), aparece en la literatura en los relatos de los «Mabinogion».
Es en las fuentes irlandesas donde ha sido tratado con mayor vastedad, en particular en el «Cath Maighe Tuireadh» (la «Batalla de Mag Tured»). En nuestros días, Lugh está presente en la fiesta del 1 de agosto: Lugnasad (Lûnasa en grafía moderna); el Lugnasad es actualmente rememorado en la ciudad de Lugo, con una fiesta que incluye una comida y bodas “celtas” celebradas en el bosque por modernas versiones de los antiguos Druidas.
Existen muchos topónimos respecto a Lug en la zona norte de España, derivados del dios celta Lug; ciudades como Lugones en Asturias y que además era el nombre de una tribu céltica, los [[luggones], o el pueblo de Llugás (Lugás) en Villaviciosa donde hasta no hace mucho el cura de la parroquía daba misa subido al tejo (texu) ubicado en el pequeño bosque junto a la Iglesia de Santa María en Llugás. Otro ejemplo es Lugo de Llanera en Asturias o Lugo en Galicia, aunque éstos proceden realmente de Lucus, bosque sagrado (Lucus Asturum el primero y Lucus Augusti el segundo); en la provincia de Huesca existen dos localidades con el nombre de Ligüerre (Ligüerre de Cinca y Ligüerre de Ara).
Lugh era el dios de la Luz en contraposición a Balor, su abuelo, que era el Señor de los Inframundos. Balor era el dios y líder de los Fomoree, pueblo de malas personas y que, según cantaban las ancestrales layas, ocuparon la Verde isla de Eyre (Irlanda). De acuerdo con la profecía, Balor sería muerto por su nieto. Para evitar que se cumpliera la profecía, Balor intentó matar a su nieto, pero Lugh sobrevivió milagrosamente. Lugh se convirtió en un gran guerrero y cuando alcanzó su madurez, se unió al pueblo de la diosa Dana, los Tuatha de Danaan, y junto a ellos emprendieron la lucha contra los Fomoree comandados por Balor. Balor tenía un ojo capaz de matar a quien lo mirara. Lugh consiguió esquivar tan fatal mirada y, arrojando una bola mágica alcanzó al ojo de Balor consiguiendo su muerte.
Los Tuatha Dé Danann
Según las fuentes irlandesas, la sociedad divina está estructurada de la misma manera que la sociedad humana, y la organización de los Tuatha Dé Danann (las gentes de la tribu de Dana) está jerarquizada en tres clases funcionales:
- La función sacerdotal, cuyo rol apunta a lo sagrado, encarnado por Dagda el dios-druida.
- La función guerrera, encargada especialmente de la soberanía y que está representada por Ogma, el dios guerrero y Nuada, el dios-rey.
- La función artesanal, que se produce por el conjunto de la comunidad, figurada por Goibniu, Credne y Luchta.
Este esquema retoma la ideología tripartita de los indo-europeos, como ha sido estudiado por Georges Dumézil. Lug no pertenece a ninguna clase en particular, más bien a todas, él está por encima debido a que puede asumir todas las funciones. Uno de sus sobrenombres es Samildanach, el «politécnico» en el sentido que domina todas las artes, todas las ciencias.
Si queremos conocer nuestro origen debemos saber de nuestras tradiciones ancestrales y el Lugnassad forma parte ellas. Esta festividad se celebraba el 1 de agosto para agradecer el sustento que nuestra Madre Tierra nos proporciona , de carácter patriótico, como fiesta garantizadora de la paz.
Lugnassad significa: en recuerdo de Lugh. Este recuerdo se dirigía con todo el afecto y reconocimiento igualmente a su nodriza que, según canta la leyenda fue la princesa Tailtiu, hija del rey Maigmor, originario de la Península Ibérica, la cual cuidó a Lugh hasta el momento de llevar las armas.
Era protegido por una reina de los Fir Bolg, que fueron los primeros habitantes de Irlanda.Esta deidad celta era adorada durante los 30 días de la fiesta de verano en Irlanda, donde la magia sexual aseguraba el crecimiento de las cosechas y una próspera recolección.
Era en este tiempo cuando se escogían los mozos de diferentes pueblos y comarcas entre sí para pasar el invierno juntos hasta la llegada del Beltane, donde en presencia del Druida (en la remota antigüedad era delante de la Maga), podían decidir cualquiera de los dos dejar la relación o renovar los votos hasta la próxima primavera.. De ahí que fuera también la Fiesta de las Bodas Celtas.
Hay un símbolo celta especialmente relacionado con todo esto, es la Peña de los Enamorados, así como la piedra Furada(que también pasó a ser un roble agujereado en otras regiones). Se decía que era mágica (de las magas). En ella debían juntar las manos los enamorados para confirmar delante de la Madre Tierra su renovado compromiso de amor.
Según algunos estudiosos, la historia de San Lorenzo sirvió para la cristianización del dios Lugh. En Lyon (Francia) se celebraba una gran fiesta de tres noches para Lugh, que fue reemplazada por el festival de Saint Laurent, también de tres días (desde el 10 de agosto
Derivados del dios celta Lug:
Ra – Dios Sol en el antiguo Egipto
Helios – Dios Sol para Los Griegos
Inti – el Dios de los Quechuas
Se le sigue la pista en el nombre de algunas ciudades: ,Lugo, Laon, Leyden ,Lugdunum ,(Lyon : la fortaleza de Lug), la ciudad fue fundada en la localización designada por el vuelo de unos cuervos.
Génesis e iniciación
Lug es el hijo de Cian y Eithne, también está emparentado con los Fomoré por su abuelo materno Balor, a quien mata con su honda, de conformidad con una profecía.
Al presentarse en la residencia del rey Nuada, con ocasión de una fiesta, el portero le niega la entrada. Lug afirma que él puede ser útil, a lo que le responden con una negativa.
De este modo se propone servirles para ser aceptado, por lo que así será sucesivamente carpintero, herrero, guerrero y mago. Es aceptado en su calidad de jugador de ajedrez, disputa una partida con el rey, a quien vencerá. Esta partida es puramente simbólica, ya que se trata de una justa intelectual a través de la cual Lug toma el poder del mundo.
En posteriores relatos lo reencontraremos combatiendo al lado de su hijo Cúchulainn, en la invasión del Ulster por la reina Medb.
Cristianización
Según algunos estudiosos, la historia de San Lorenzo sirvió para la cristianización del dios Lugh. El festival pagano se realizaba a principios del mes de agosto (Lughnasa, pronunciado lunasa, es el nombre del mes de agosto en Irlanda).
En Lyon (Francia) se celebraba una gran fiesta de tres noches para Lugh, que fue reemplazada por el festival de Saint Laurent, también de tres días (desde el 10 de agosto).
Lughnasadh es una festividad gaélica celebrada el 1 de agosto, durante la época de maduración de la cosecha local de bayas, o durante el plenilunio cerca del punto medio entre el solsticio de verano y el equinoccio de otoño. En la Wicca, Lughnasadh es celebrado y también es conocido con el nombre de Lammas.
Antigua Celebración
Lughnasadh fue uno de los cuatro festivales mayores del calendario medieval irlandés. Imbolc al comienzo de febrero, Beltane el 1 de mayo, Lughnasadh en agosto y Samhain en octubre. El temprano calendario celta estaba basado en los ciclos de la Luna, el Sol y la vegetación, por lo que las fechas del calendario actual son variables. Lughnasadh marca el comienzo de la época de la cosecha, la maduración de las primeras frutas, y fue tradicionalmente un tiempo de reunión de la comunidad, ferias, carreras de caballos y reuniones con familiares y amistades distantes. Entre los irlandeses este fue un tiempo favorito para “handfastings” (bodas) – matrimonios de prueba que duraban generalmente un año y un día, con la opción de finalizar el contrato antes del nuevo año o formalizarlo como un matrimonio más permanente.
En la mitología del pueblo celta, Lughnasadh fue comenzado por el dios Lugh, como una fiesta funeraria y juegos conmemorando su madre adoptiva, Tailtiu, quien murió de agotamiento antes de despejar las llanuras irlandesas para la agricultura. La primera ubicación de la Áenach Tailteann fue en un sitio del moderno Teltown, localizado entre Navan y Kells. Históricamente la celebración de Áenach Tailteann fue un momento de competencias de fuerza y de habilidad, y de matrimonios. Durante el festival se declaró la paz y se hicieron celebraciones religiosas. Un festival de Lughnasadh similar se hizo en Carmun (cuya localización exacta está en disputa). Carmun se cree que fue una diosa de los celtas con una historia similar a Tailtiu.
Un festival equivalente a Lughnasadh puede haber sido observado por los galos. Durante el reinado de César Augusto, los romanos instituyeron una celebración el 1 de agosto al genio del emperador en Lyon, un lugar que se cree puede haber sido nombrado para el dios celta Lugh.
Celebración Moderna
En tierra firme del continente europeo y en Irlanda, muchas personas continúan celebrando esta festividad con fuego y baile. La iglesia cristiana ha establecido el ritual de bendecir los campos en este día. Algunas familias de la diáspora irlandesa todavía eligen agosto como la época tradicional para las reuniones familiares y fiestas, aunque por los horarios de trabajo modernos a veces esto tiene que ser movido para el 4 de julio, fiesta de independencia de la república en Estados Unidos.
El 1 de agosto, día nacional de Suiza, es tradicional celebrarlo con fuegos. Esta celebración puede tener raíces en las celebraciones de Lughnasadh de Helvetii, pueblo céltico de la Era del Hierro que vivió en lo que hoy es Suiza. En el norte de Italia, en Canzo, las tradiciones de Lughnasadh todavía están incorporadas a las modernas celebraciones del 1 de agosto.
Etimología
En el antiguo irlandés el nombre del festival fue escrito de varias maneras con el tiempo: Lughnasa, Lughnasad y Lughnassadh.
En el irlandés moderno el mes de agosto es llamado Lúnasa, con el festival mismo siendo llamado Lá Lúnasa. En el moderno gaélico escocés (Gàidhlig) el nombre del festival es Lùnasdal o Lùnastal. En galo el festival era llamado Lugunassatis y en galés Calan Awst.
Neopaganismo
Lughnasadh es celebrado entre los neopaganos de diversas maneras y con diferentes nombres. Como las formas de paganismo pueden ser totalmente diferentes y tener diferentes orígenes, estas representaciones pueden variar considerablemente pese al nombre común. Algunos lo celebran de una manera lo más cerca posible de como lo celebraban los antiguos celtas y las culturas célticas modernas han mantenido las tradiciones. Otros celebran la festividad con rituales tomados de numerosas otras fuentes y la cultura celta es sólo una de ellas.
Reconstruccionismo Celta
Como otras tradiciones reconstruccionistas, los recontruccionistas celtas ponen énfasis en la fidelidad histórica y basan sus celebraciones y rituales en la tradición de las culturas célticas de hoy, así como en la investigación de las antiguas creencias politeístas de los celtas. Los paganos reconstruccionistas celtas tienden a celebrar Lughnasadh en el tiempo de las primeras frutas o durante el plenilunio que cae cerca de esas fechas. En el érea noreste de Estados Unidos, este es a menudo el tiempo de la cosecha de moras, mientras que en el Pacífico noroeste las moras son a menudo el festival de las frutas.
Para el reconstruccionismo celta, Lá Lúnasa es el momento para dar gracias a los espíritus y las deidades por el comienzo de la temporada de cosechas y para propiciar con ofrendas y oraciones que no se dañen las cosechas que todavía maduran. El Dios Lugh es honrado por muchos en este tiempo, como una deidad de tormentas y luz, especialmente de las tormentas del verano tardío. No obstante, una lluvia suave el día del festival es visto como Su presencia y la concesión de bendiciones. Muchos reconstruccionistas celtas honran a la Diosa Tailitu este día.
Wicca
En Wicca, Lughnasadh es una de las ocho grandes fiestas de la Rueda del Año. Es la primera de los tres festivales de cosechas de otoño, siendo las otras dos Mabon y Samhain. Algunos paganos marcan el festival horneando una figura del Dios en pan. Estas celebraciones no son basadas en la cultura celta aunque lleven su nombre.
Algunos wiccanos y otros neopaganos usan el nombre de Lammas para este aquelarre tomado de la festividad anglosajona que se celebra el mismo día. Este es un festival agrícola de dar gracias a los dioses por las cosechas. Los wiccanos y otros neopaganos eclécticos pueden incorporar elementos de ambos festivales.
Los Espejos y la Magia.
No se sabe con seguridad cuándo apareció el espejo en la vida del hombre. Lo cierto es que se encuentra desde la más remota antigüedad, en los mismos albores de la Humanidad, cuando todavía no existía la Historia, tan sólo oscuros recuerdos, relatos y leyendas fantásticas. Se han encontrado espejos en todas las civilizaciones, en América, Asia, África y Europa.
Aunque para este siglo materialista el espejo sea tan sólo un objeto de uso corriente en nuestro aseo diario, para aquellos hombres además tenía una finalidad religiosa y mágica, y se utilizaba de muy diversas formas.
El espejo es un sistema óptico constituido por una superficie pulimentada, plana o curva, en la que se reflejan los rayos luminosos. Esta superficie puede ser cualquiera (metal, piedra, plástico, cristal…) con la condición de que el rayo luminoso sea reflejado casi en la misma cantidad en que llegó. Cuanto más pulido o menos poro tenga dicha superficie, más nítida es la imagen reflejada.
Los primeros espejos son casi todos de metal (oro, plata, bronce, latón, cobre, acero) y en algunos casos de obsidiana, que es un vidrio natural de origen volcánico de color negro o verde muy oscuro. Es muy probable que los primeros espejos de cristal fueran los fabricados por los romanos. Los espejos actuales no distan mucho de los romanos y están formados, como los primeros, de metal. El cristal que vemos es una lámina que cumple la doble función de proteger contra la corrosión y soportar la fina película de metal, que normalmente es de plata.
Simbolismos y relaciones: el agua, la Luna…
Se ha dicho del espejo que es símbolo de la imaginación o de la conciencia, ya que tiene la capacidad de reproducir los reflejos del mundo visible en su realidad formal. Scheler y otros filósofos lo han relacionado con el pensamiento, pues es en el vehículo mental donde se produce la autocontemplación y reflejo del Universo. Es en este sentido en el que el espejo se relaciona con el simbolismo del agua reflejante y el mito de Narciso.
También aparece con frecuencia en leyendas y cuentos infantiles convertido en mágico, ya que es capaz de proyectar imágenes que ocurrieron en el pasado o que ocurrirán en el futuro, o simplemente ver en el presente lo que está sucediendo a mucha distancia. Pero sobre todo el espejo mágico dice la verdad, pues él tan sólo refleja lo que ve, sin las máscaras o escudos que los seres humanos nos ponemos para protegernos; ellos tienen la cualidad de ver el alma tal como es. Esta característica es propia de los espejos de mano, que en China están relacionados con la felicidad conyugal y tienen cierto poder contra las influencias diabólicas.
Además de relacionarse con el agua, también lo hacen principalmente con la Luna, precisamente por su condición reflejante y pasiva, pues reciben las imágenes como la Luna la luz solar. Los mejores espejos son los que se realizan con plata, metal consagrado a la Luna y del que los antiguos creían que era producido por los propios rayos de ésta. En el templo de Coricancha (Cuzco) había un santuario consagrado a la Luna, recubierto totalmente de plata. Así, el espejo y la plata aparecen relacionados con todas las diosas lunares, ya que forman parte de sus atributos y emblemas.
Para Loeffler, los espejos son símbolos mágicos de la memoria inconsciente (como los palacios de cristal). El cristal, como parte integrante de los espejos, se une a su simbolismo de autoluminosidad, de visión interior perfecta y de pureza. En la Alquimia el cristal simboliza la perfección espiritual. Pero es la transparencia la que hace que el cristal exista y no se vea, a la vez que deja ver a su través, convirtiéndose en un intermediario entre el mundo visible y el invisible, y por tanto en una base simbólica de la sabiduría, la adivinación y todas las facultades y poderes misteriosos del hombre.
El espejo y la magia
Una de las diosas que se sirven de su espejo mágico es la egipcia Isis. Recordemos que en el mito Osiris es el hermano-esposo de Isis, el cual será despedazado por Seth y sus fragmentos esparcidos por el mundo. Gracias a sus artes mágicas y con la ayuda de su espejo, Isis localizará los pedazos de Osiris para poder recomponerlo y devolverle la vida. Este espejo se encuentra en la barca de Isis o barca lunar (la Luna), y en él quedó impreso el llamado Ojo de Horus, que es signo de videncia, espiritualidad y poderes ocultos, equivalente al Ojo de Dangma hindú. El Ojo de Horus es el Oudjat, el ojo de la visión justa, y se relaciona con el llamado Tercer Ojo, el cual despierta la clarividencia en el hombre.
Los espejos negros -confeccionados con obsidiana- quizás sean uno de los elementos más relacionados con la Magia. Según H.P. Blavatsky, estos espejos se fabrican en la provincia india de Agra, en el Tibet, en la China y también en Egipto, de donde parece ser que los introdujeron en México hace muchos miles de años los antecesores de los actuales mayas. Según la tradición, cuando desembarcaron los españoles, el Rey de los quichés ordenó a sus sacerdotes que consultaran el espejo para saber el destino del país.
Los romanos también emplearon espejos negros de obsidiana. Así por lo menos lo afirma Plinio respecto del procedente de Etiopía, y parece que se empleaban particularmente para adosarse a las paredes. “La imagen que reflejan estos espejos -dice Plinio- parece una sombra, en la cual se ven los rasgos del objeto, pero no los colores: es una representación más bien oscura del objeto”.
Espejos y adivinación
Donde más han destacado los poderes de los espejos es en el arte de la adivinación. Según el sentido vulgar de la palabra, adivinar significa conjeturar lo que se ignora; pero el verdadero sentido etimológico de la palabra es divinari, es decir, ejercer la divinidad. Los dos signos de la divinidad humana, o de la humanidad divina, son las profecías y los milagros. Ser profeta es ver por anticipado los efectos que existen en las causas, es leer en la luz astral; hacer milagros es obrar valiéndose del agente universal y someterle a nuestra voluntad.
Los instrumentos de adivinación no son otros que los medios de magnetizarse a sí mismo y de distraerse de la luz exterior, para estar atentos únicamente a la luz interna. Por eso Apolonio de Tiana se envolvía por completo en un manto de lana, y fijaba en la oscuridad su mirada sobre el ombligo. El espejo mágico de Du Potet es un medio análogo al de Apolonio. La hidromancia (adivinación por el agua) y la visión en la uña del pulgar, bien igualada y ennegrecida, es una variante del espejo mágico; el agua o el color negro absorben los rayos visuales, produciéndose entonces un desvanecimiento, un vértigo que va seguido de lucidez en los sujetos que tienen para esto una aptitud natural, y que están convenientemente predispuestos.
Vemos que el nombre de “Espejo Mágico” es una denominación genérica donde los instrumentos de adivinación no son solamente espejos, sino que pueden ser bolas de cristal, copas de agua, perlas, piedras preciosas, etc. Uno de los espejos mágicos más célebres de la literatura oculta es un cristal de carbón que estaba en posesión de John Dee, ocultista inglés que vivió en el siglo XVI. Otro instrumento que se podría considerar un espejo mágico es la cubeta de madera negra del médico austriaco Anton Mesmer, en la cual María Antonieta vio reflejarse en sus turbias aguas todo el desenlace de la Revolución Francesa, incluyendo la muerte de sus amigos, del Rey y de ella misma.
Si cada objeto se puede convertir en un espejo mágico es porque el Alma universal misma es el verdadero espejo en el que la vida cósmica entera viene a reflejarse. Y puesto que todas las almas humanas no son sino parcelas de este Alma universal, cada una de ellas es en sí misma un espejo. De lo que se deduce que hay dos tipos de clarividentes o adivinos: aquellos que encuentran el espejo mágico en sí mismos -es su alma aquella en la que vienen a reflejarse todos los acontecimientos del universo-, y aquellos que tienen la necesidad de un espejo mágico material, y por tanto exterior a ellos.
Espejos en la mitología y la religión
Los espejos aparecen como atributo de las diosas en los mitos y ceremonias de casi todas las religiones antiguas diseminadas por el mundo. Así, en el Egipto de hace miles de años, cuando las aguas del mar salpicaban las patas de la Esfinge y la meseta de Gizeh era una isla, los sacerdotes realizaban una ceremonia secreta a la salida del sol, donde los primeros rayos del amanecer eran reflejados por un espejo de oro pulido que la Esfinge tenía en su frente, proyectándolos entre sus patas. También se han hallado en los sepulcros de la XIX dinastía espejos en forma de disco que encajaban entre los cuernos de la cabeza de la diosa Hathor, que probablemente estarían relacionados con la capacidad de adivinación de los dioses ctónicos.
Hubo una diosa o demonio femenino mesopotámico llamada Lamastu, que atacaba y seducía a los hombres y trataba de arrebatar los niños a sus madres. Era probablemente una representación más de la muerte y la enfermedad. Esta diosa en sus representaciones y conjuros llevaba siempre consigo un peine, un espejo y un huso, atributos los tres muy antiguos de feminidad, magia y transcurso del tiempo.
Entre los griegos hay varios mitos donde aparecen los espejos. Uno de ellos es el de Perseo, que tiene que matar a una de las Gorgonas, Medusa, la única que es mortal. Para ello el héroe se elevó por los aires con las sandalias aladas que le dieron las tres Gracias, mientras Atenea sostenía encima de Medusa un escudo de bronce bruñido a modo de espejo, para que el guerrero pudiese contemplar la escena sin tener que mirar a los ojos de la terrible Gorgona, que tenía la facultad de transformar en piedra a sus observadores, y de este modo pudo cortarle la cabeza. También podemos recordar el mito de Narciso, joven de incomparable belleza e incapaz de sentir amor por nadie; una ninfa se enamoró de él, pero éste, sólo interesado por sí mismo, la rechazó. La ninfa murió de amor, por lo que la diosa Artemisa castigó a Narciso a enamorarse de su propia imagen cuando se viera en una fuente.
Los romanos consagraron el lago Nemi, que tiene forma de cuenco, a Diana, diosa de la Naturaleza y de la fecundidad; allí los sacerdotes de su culto realizaban ritos y ceremonias lunares, por lo que el lago pasó a llamarse “el espejo de Diana”, aunque estos cultos se realizaban incluso antes de la fundación de Roma.
En el panteón azteca también tenemos varios ejemplos como el dios Tezcatlipo-ca, “el Señor del espejo humeante”. Es uno de los dioses más antiguos del panteón y rige las hechicerías y los encantamientos. A él se le dedicaban los abundantes fenómenos parapsicológicos que ornaban el México antiguo. Su oscuro espejo humeante está relacionado con la Luna, y estaba hecho con hielo arrancado de la Tierra Primera “aún no alumbrada por el sol”.
También hay un pasaje relacionado con Quetzalcoatl, “la serpiente emplumada”. Este era un Rey de pureza intachable, por lo que los demonios, no pudiendo resistir tanta nobleza, deciden perderlo. Para ello le sitúan frente a un espejo negro, en el que percibe por primera vez su cuerpo, considerándolo feo e imperfecto. Sumido en la tristeza, los demonios aprovechan para embriagarle, y del espejo surge una figura femenina hecha de pura materia irradiante, que es su propia sombra o doble, y allí el Maestro pierde su pureza ascética.
Mientras en Europa los hombres preparaban las hogueras de San Juan en honor del solsticio de verano, en el hemisferio sur los incas festejaban el Inti Raymi, la Fiesta del Sol, en la que el monarca vestía sus galas más preciadas y lucía ornamentos de oro y plata que reflejaban la luz solar. La parte principal de la ceremonia consistía en renovar el fuego sagrado, que ardía durante todo el año. En esta ocasión era el mismo Sol quien lo encendía. Para ello los sacerdotes llevaban un brazalete llamado chipana, el cual tenía una lente que reflejaba los rayos del sol como una lupa, inflamando un algodón color carmín. Este tipo de espejos son llamados ustorios o ardientes; dos hechos históricos han dado celebridad a este medio de producir combustión desde lejos: Arquímedes abrasó en Siracusa la flota de Marcelo y Proclo quemó en Constantinopla la de Vespasiano. En cuanto a la leyenda, nos dice que los navíos atlantes, antes del hundimiento de su último resto llamado Poseidonis, llevaban unos espejos parabólicos enormes con los que incendiaban ciudades.
En el Japón encontramos el símbolo teológico del espejo, que es el emblema de la diosa Amaterasu, “el Sol”. Dice su religión que la diosa enfadada se escondió dentro de una caverna y que el resto de los dioses fabricaron un espejo, que colocaron en la entrada. Amaterasu, llena de curiosidad, salió a ver su imagen reflejada. Este espejo era octogonal, y su representación es una flor de ocho pétalos con su centro rojo (la flor del cerezo), llamado Kagami, y sirve de representación al Judo. Ninigi, nieto de Amaterasu, recibe dicho espejo, que “habría de considerar como si fuera la propia alma de Amaterasu”, ya que es uno de los emblemas sagrados, junto con la espada y las joyas, que se identifican con el poder imperial. Son estos emblemas los que recibe el Emperador en una ceremonia secreta de sucesión; si el espejo llegara a empañarse indicaría que el candidato no es digno de convertirse en Hijo del Sol. En los templos japoneses se custodiaba el Shintai o morada del dios, que en la mayoría de los casos era un espejo metálico.
Los espejos y la psique humana
Hemos visto la relación de los espejos con la imaginación, con la Luna, con la plata, con el agua… pero además se relacionan con la psiquis o astral de la naturaleza y el hombre. El espejo es una “puerta” a esa otra dimensión que es el mundo astral; de ahí proviene la tradición europea de dar la vuelta o tapar los espejos cuando ha fallecido alguien recientemente, para evitar su regreso o para que no les robara su alma. Los pueblos antiguos pensaban que el alma humana radicaba en la sombra o en la imagen reflejada en el agua o en un espejo; quizás sea por eso por lo que los vampiros no se reflejen en los espejos, pues no tienen alma.
El mundo de lo cotidiano está lleno de circunstancias mágicas o prodigiosas que habitualmente desatendemos o no escuchamos. Una nueva mirada a los objetos de nuestro hogar y de nuestra vida cotidiana, y no sólo a los espejos, nos descubriría un universo oculto de fascinante riqueza interior.
(Libro “La Magia Blanca” – Anónimo)
